Se le adivina la calma de quien ya no discute con lo que fue. No exagera la caída que estuvo a punto de torcerle el camino ni la esconde bajo la alfombra: la afronta, la nombra y la deja atrás. Y cuando asoma el Giro, regresa ese destello tan suyo, casi instintivo. Italia, la tierra que le abrazó y le castigó a partes iguales, vuelve a reclamar al jefe del Soudal y al eterno territorio del landismo.
Comprobar tambien
Claudio Barragán, un despido surrealista
Tras el inesperado despido por parte del club de Claudio Barragán, la afición empieza a …
Código Gol