El Bellingham del último año en el Madrid<br>

Inglaterra se topó con un muro. Ghana hizo como Cabo Verde contra España o Congo frente a Portugal. Consciente de sus limitaciones ante rivales superiores, aunque era más palpable en el caso del rival de La Roja, se dedicó a nadar y guardar la ropa dirigidos por un viejo zorro, Carlos Queiroz. No fue el partido del Mundial, aunque la segunda parte se animara un poco más por el empuje inglés. Pero los africanos volvieron a mostrar un ejercicio de resistencia. Lo poco que tuvo claro la armada inglesa, se sacó bajo palos, con algún rechace providencial o con un par de buenas paradas de Benjamin Asare, sobre todo una a tiro de Saka.

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